A estas alturas ya todo el mundo sabe que a las marcas lo
único que les importa es vender a costa de lo que sea. Vender, vender y vender.
Para eso suelen crear campañas de marketing con las que llegar a su target.
Hasta aquí todo correcto, pero hay ocasiones en las que la falta de ética y
principios morales hace de “esto” algo rastrero, denigrante y discriminatorio.
Este es el caso de Violeta by Mango.
